Diseño y desarrollo web de una E-Commerce :




PippalaCare es una marca de cosmética natural inspirada en rituales asiáticos y en esa idea tan particular de que el cuidado de la piel es, casi, un pequeño refugio mental. Cuando llegó a mis manos, la situación era peculiar: un aficionado había empezado una web con una plantilla genérica que no tenía nada que ver con la esencia que Chen, la fundadora, quería transmitir. Era una marca recién nacida, sin presencia real en Internet, y necesitaban una plataforma que diese confianza tanto a distribuidores como al cliente final. Ese fue el punto de partida.
Desde el primer briefing quedó claro que la marca tenía una identidad muy definida. Chen sabía exactamente qué quería que sintiera el usuario al entrar: calma, claridad, un ritmo visual sereno. Antes de diseñar nada, les pedí referencias. Me enviaron varias paletas de color, capturas de webs que les inspiraban y algunos apuntes sobre cómo debía sentirse PippalaCare. Con todo eso empecé a hacer mis propios moodboards. Me recuerdo comparando detalles muy pequeños, como la forma en que algunas webs trabajan el espacio en blanco o la textura de las imágenes a pantalla completa.
A partir de ahí empecé a moldear el diseño. Tomé decisiones que iban desde las tipografías, buscando una mezcla entre serenidad y elegancia, hasta la forma de organizar los espacios. Quería que cada sección respirara. Usé iconografía limpia, fotografías amplias y una colorimetría coherente con esa cultura asiática que inspiraba la marca. Incluso presté atención al ritmo de las animaciones: suaves, discretas, pero presentes, como un pequeño recordatorio de que la web debía transmitir la misma sensación que sus productos.
En UX, mi objetivo fue sencillo: guiar al usuario sin que lo notara. Organicé la estructura con varios CTA que no interrumpieran la navegación, pero que le ayudasen a encontrar lo que buscaba. El reto era combinar dos públicos distintos. Por un lado, distribuidores que necesitaban entender la marca rápido; por otro, usuarios que buscan un ritual personal más que un simple producto. Tenía que funcionar para ambos.
Desarrollé la web en WordPress con Elementor. Añadí el blog, la tienda, el formulario de contacto y una versión multidioma en castellano e inglés. También trabajé la optimización técnica porque queríamos superar los 90 puntos en PageSpeed. Recuerdo que el día de la entrega estaba en 98, lo cual fue casi un pequeño logro personal, la verdad.
El resultado gustó mucho. Chen dijo algo que me hizo especial ilusión: «Por fin la web transmite lo que somos.» Y tenía razón porque, más allá de lo técnico, lo que hice fue dar forma a una identidad que ya existía, pero que necesitaba un espacio propio. Además, la nueva web les permitió presentarse de manera más clara ante distribuidores y preparar la entrada al mercado B2C con más seguridad.
